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Consejos para que tu hijo tome fruta

La alimentación del niño hasta los 3 años es clave para su salud nutricional. Cabe destacar que introducir estos alimentos y hacerlos un hábito desde edades tempranas garantizan un crecimiento y desarrollo del niño adecuado.

En España sigue planteándose como un problema grave de salud la obesidad infantil y juvenil. Este hecho conlleva un aumento en el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Los hábitos saludables y la ingesta de fruta en edades tempranas contribuyen a prevenir enfermedades como la obesidad o la hipertensión.

Una mala nutrición en la infancia aumenta el riesgo de padecer enfermedades en la etapa adulta.

La obesidad en la infancia es el principal problema de salud de los niños en el mundo desarrollado. Los primeros años de vida son fundamentales para adquirir buenos hábitos, por ello, es importante que el consumo de estos alimentos se inculque desde la infancia.

Muchas veces, la rutina, el estrés del trabajo, el día a día o la falta de tiempo hace que los padres puedan tener un menor control sobre la dieta y comida de sus hijos, influyendo menos en los hábitos saludables de los niños u obviando el hecho de enseñar a comer a los más pequeños.

En la infancia la dieta ha de ser equilibrada e individualizada según el ritmo de crecimiento de cada niño. Una vez se termina el periodo de lactancia los niños van introduciendo diferentes alimentos que completen su crecimiento y desarrollo, y estos marcarán su nutrición.

Los beneficios de la fruta son por todos conocidos, pero es importante resaltar la riqueza en fibra y agua que contienen estos alimentos, lo que unido al bajo contenido calórico con el que cuentan, la fruta sea el aliado perfecto en la prevención frente a la obesidad infantil.

Estos alimentos proporcionan algunos nutrientes exclusivos de forma natural véase la vitamina C. Además, como acabamos de mencionar son una fuente de fibra y antioxidantes vitales en una dieta saludable. Al ser productos diuréticos, ayudan también a la eliminación de toxinas y exceso de líquidos.

Un caso común es el rechazo que muestran los más pequeños a la hora de tomar frutas y verduras. Esta actitud, como venimos hablando en el artículo de hoy, constituye un problema que debe ser resuelto a la mayor brevedad posible.

Por ello, desde Piruetas os dejamos 3 consejos para ayudar a que vuestros hijos tomen fruta: 

1.- Predicar con el ejemplo: en los hogares en los que la fruta no forma parte de la dieta habitual de la casa, es más difícil inculcarles a los pequeños los beneficios de la fruta y el hábito de tomar 2 piezas diarias. Los niños buscan parecerse a los mayores que les rodean, por ello, los mayores han de predicar con el ejemplo. La idea no es comprar plátanos o manzanas para los más pequeños, sino que la cesta de la fruta sea para toda la familia y todos deben comer de ella.

Comer fruta no es solo un beneficio para nuestros hijos, sino también para la salud de los adultos y su calidad de vida. Tomar la fruta en el desayuno, o que sea la merienda del niño, puede ayudar a que los pequeños se habitúen.

2.- Presentarlo de forma amigable: A los niños lo que más les gusta es jugar, por ello, presentarles un plato lleno de fruta de forma divertida, atractiva y colorida pueden ayudar a que el niño se familiarice con la fruta y tenga ganas de probarla. Si no les gusta nada o la rechazan, podríamos ofrecerles una cabeza de león formada por gajos de mandarina, piña, plátano,etc. Si pusiéramos este plato frente a nuestro hijo podríamos jugar a “cómete al león para ser tan fuerte como el rey de la selva” o “vamos adivinar que fruta forma la cara del león”, por ejemplo, fomentando así la participación del niño en la toma de la fruta.

Si ya comen alimentación entera, podemos incluir trocitos de fruta en el yogurt, de forma que el pequeño, de cucharada en cucharada pueda tomarse una pera, manzana o un puñadito de fresas. Desde Piruetas no recomendamos intentar engañar al niño haciendo mezclas de cucharadas de puré de frutas con yogur u otros alimentos. Los niños son muy inteligentes y perciben cualquier atisbo de engaño, con lo cual el resultado suele ser negativo a corto o medio plazo.

Los zumos, purés o batidos de frutas, son otro recurso con el que los padres debéis contar. Como dicen los expertos, la mejor forma de tomar fruta es directa, pero para aquellos niños que se niegan a tomar fruta, esta puede ser la alternativa perfecta. Además, el hecho de poder combinar distintas clases de fruta, pueden hacer que el niño tome “plátano, fresa y kiwi” en una sola toma. 

3.- Evita obligar e insistir demasiado: Lo que más necesitan nuestros hijos es cariño y aprender desde la comprensión. Obligar a un niño a comer fruta “por que sí” lo único que hace es que aumente su rechazo hacia estos alimentos. Con tu ayuda, y de una forma divertida como hemos comentado en líneas superiores, se trata de animar al pequeño a comer: uvas, fresa, plátano, melocotón, etc.

Un ejemplo, si tu hijo rechaza el melocotón porque no le gusta, tú debes quitarle un par de trozos y manifestar qué rico está el melocotón, que gran sabor y lo bueno que es para ser más fuerte. De esta forma, si el niño ve que tú estás tomando su comida, hará que aumente su curiosidad y su deseo de comerse ese plato para ser “mayor” y fuerte.

¿Cómo lo hacemos en Piruetas?

Desde la clase de bebés experimentamos con frutas y alimentos fuera de las rutinas de comida, este “jugar con los sentidos”  permite estimular el gusto, el olfato y el tacto pero también familiarizar a los niños a llevarse a la boca alimentos saludables. En las meriendas, preparamos un puré de frutas delicioso que servimos recién hecho para aportar todas las vitaminas.

Os podemos asegurar que es un deleite ver a los bebés abrir la boca para tomar cada cucharada de papilla de frutas.

Cuando los nenes ya pueden masticar, toman fruta entera todos los días a media mañana en el tentempié y en la merienda, un trozo para cogerlo con la mano e ir comiéndolo despacito o para los más pequeños cortada en trocitos que van cogiendo poquito a poco. Las naranja, la manzana, la pera en barquitos, y el plátano, lo comemos como los monos.

En temporada, la sandía y el melón los servimos con forma de conos con un pedacito de cáscara  para cogerlos y poder roerlos, chupar el juguito o incluso… como hacen algunos nenes, que comen hasta el borde blanco.

El melocotón, el albaricoque y las fresas las damos cuando ya las han probado en casa para evitar posibles reacciones alérgicas.

En el postre de la comida ponemos platitos en el centro de centro de cada mesa y los nenes cogen la cantidad que quieran.

En la escuela todos aprenden a comer fruta con placer, sin coacción y con el ánimo de probar aunque sea muy poquito, no importa la cantidad, les invitamos a probar porque, a lo mejor, descubren que les gusta o se dan cuenta que hasta ese momento no “sabían” de que estaba rica.

La mejor de manera de aprender está muy lejos de obligar pero está muy cerca de invitar y repetir.

Por eso, en Piruetas, todos los días ofrecemos una o dos clases de fruta para que puedan elegir si una de ellas les gusta menos.

Qué mejor “chuche” y qué mejor “aporte vitamínico” que un gajito de mandarina dulce o un barquito de naranja para succionar el jugo, o una rodajita de manzana para “oir” cómo suena al morderla.

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