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Educación positiva

Ser padres es un viaje reconfortante y alegre, aunque a veces agotador y un poco frustrante, sobre todo los primeros años de la vida de nuestros hijos.

Una gran responsabilidad para la que nadie te prepara ni te da un libro de instrucciones a seguir y cuya misión es guiar y llevar de la mano a nuestros bebes durante todas las etapas de su crecimiento, hasta la edad adulta. Un proceso en el que habrá que enseñarle todo lo que necesita para ser feliz y vivir una vida completa.

La mayoría de los padres hacemos camino al andar. Tenemos poca información sobre el desarrollo de nuestros hijos, así que confiamos en nuestros instintos y propia experiencia de cuando éramos niños para educarlos. Pero en muchas ocasiones, nuestros instintos son reacciones emocionales ante una situación concreta y seguramente a menudo, no pensamos adecuadamente o incluso tenemos reacciones negativas y algo violentas.

Una tarea agridulce en la que para educar a nuestros hijos se hace necesaria la disciplina. Disciplina (del latín “discipulus” que significa imponer un orden necesario para poder llevar a cabo un aprendizaje) por tanto es realmente “enseñar”, fijar metas para y de las que aprender, crear un vínculo de cercanía eficaz y encontrar soluciones que funcionen de verdad. Y en este punto es cuando queremos hablaros de la “disciplina o educación positiva”.

Los pequeños necesitan saber que es lo que pueden y no pueden hacer, que son responsables de sus actos y que toda acción tiene por tanto una reacción o consecuencia. En los primeros años de vida, la disciplina y unas serie de normas les aportará más seguridad y les dará una pautas y guía para saber como actuar.

 

Para la mayoría de nosotros, disciplina o “disciplina punitiva” equivale a reprimenda o castigo, pero esto no es cierto.

 

Esta forma de entender la disciplina, basada en el castigo o la riña sólo provoca efectos negativos de resentimiento, enfado y rebelión en los niños. En contraposición a ésta se ofrece la “disciplina positiva”, un enfoque de la crianza de nuestros hijos y una manera de pensar, basada en identificar objetivos de largo plazo, entregar calidez, proporcionar estructura, comprender cómo piensan y sienten los niños, y solucionar de conflictos.

O si queremos decirlo de una manera más coloquial, en la colaboración y el respeto implicando al niño en la responsabilidad y autonomía y en el cariño a los demás de manera sana y feliz.

 

Principios en los que se basa la disciplina positiva

  • Amabilidad y firmeza.
  • Cariño y comprensión
  • Respeto mutuo y colaboración
  • Comprensión de las normas
  • Responsabilidad y autonomía
  • Conexión y vínculos afectivos
  • Implicación del niño.
  • Desarrollo emocional sano y feliz

 

 Pautas para educar con disciplina positiva

Desde el punto de vista de la enseñanza, no existen niños buenos ni malos, sino con buen o mal comportamiento. Para educar desde este modelo, debemos recordar alejarnos de los castigos físicos o verbales y de la imposición de normas. El niño debe aprender, no obedecer.

  • Intenta entender al niño y ponerte en su lugar. Cuales son sus sentimientos en ese momento y porqué está actuando de esa manera, para poder cambiar esas creencias en lugar de sólo el comportamiento de un momento determinado.
  • Actúa como ejemplo para el niño ya que ellos tienden a imitar, sobre todo a los adultos.
  • Ayúdale a razonar y pensar en su comportamiento de forma racional y no sólo emocional.
  • Establece normas habituales ya que así evitaremos conductas no deseadas, involucrando al niño y estableciendo un plan para conseguirlo. Si por ejemplo
  • Elogia lo que te gusta para reforzar su conducta, pero también riñe y regaña si se han traspasado los límites y normas, pero desde el respeto y sin transmitir miedos.
  • Escucha a tu hijo, dejando que te explique con sus palabras la causa de su comportamiento y habla con él dejando que entienda las consecuencias de sus decisiones, utilizando de esta forma el error como fuente de aprendizaje mediante preguntas y reflexiones, en lugar de castigos
  • Plantea soluciones y no sólo el problema dejando al niño que participe de las mismas, desarrollando su autonomía y capacidad de decisión.
  • Cuida la autoestima de los pequeños. Ante una crítica, siempre será hacia la acción y no la persona.

 

Piruetas es una escuela de educación infantil que basa su modelo de enseñanza en la educación positiva de sus alumnos. Si deseas más información sobre este apasionante tema, ponte en contacto con Betina Sarriá en piruetas@piruetas.es. Estaremos encantados de poder ayudarte.

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