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Pedagogía Emocional

En nuestra escuela prima el mundo de los afectos, acoger, atender y escuchar a los niños, forma parte de su felicidad y también de la nuestra. Los alumnos de Piruetas aprenden y crecen siendo escuchados, respetados, valorados, comprendidos y por supuesto queridos.

La inteligencia emocional parte del modelo que ofrezcamos como adultos de referencia a nuestros hijos. Por eso todo el equipo de educadoras, tomamos consciencia de nuestra responsabilidad emocional en nuestra tarea diaria.

La construcción de la personalidad, el sentido de sí mismo y del mundo que le rodea se va integrando desde el nacimiento y fundamentalmente en los tres primeros años de vida. En nuestra escuela ofrecemos un entorno de bienestar emocional proporcionando un ambiente cálido, alegre y amable, pero también estable y firme para contener y dar seguridad afectiva.

Integramos en nuestro proyecto el Modelo de 7 emociones que nos propone un viaje por las 7 emociones de un modo peculiar, empezando por las tres de base:

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Miedo
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Ira
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Tristeza

Para seguir por tres adicionales:

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Orgullo
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Comprensión
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Alegría

En un viaje que nos descubre una adicional:

3+3= 7

La energía del amor

Para enseñar a aprender seguimos aprendiendo y para ser guías emocionales de nuestros pequeños alumnos, seguimos creciendo en autoconocimiento y en el desarrollo de habilidades empáticas y asertivas.

Les acompañamos en el proceso de su desarrollo emocional consciente para lograr:

Comenzar a reconocer la expresión emocional propia y en el otro.
Identificar las emociones básicas: miedo, rabia, tristeza y alegría*.
Explorar qué necesitamos cuando estamos…
Valorar los propios logros y sentirse “orgullosos”.
Buscar alternativas de calma y bienestar (Palmada de la paz).
Encontrar opciones ante una dificultad.
Escuchar y tomar decisiones para resolver conflictos.
Hacer cosas “juntos”, descubrir que “entre todos podemos más”.
Aprender a perdonar y a pedir perdón.
Experimentar, probar, errar y volver a intentarlo.
Elegir y demostrar iniciativa personal.
Aceptar las reglas de convivencia: me cuido y no corro peligros, te respeto y no te hago daño, respeto las cosas y no las rompo.
Expresar con confianza lo que quieren (o les gusta) y lo que no (o les molesta).
Reconocer su identidad única y distinta.